Estibaliz quedó huérfana de padre con 19 años. Aitor mató a un hombre cuando tenía 23. Tres lustros más tarde, víctima y victimario se encuentran en la prisión de Nanclares de la Oca, donde él cumple condena por haber ejecutado un asesinato en nombre de la banda terrorista ETA.
La mirada del otro es una idea original de la dramaturga y actriz María San Miguel basada en las conversaciones que mantuvieron presos disidentes de ETA con las familias a las que destrozaron la vida.
Tres intérpretes sobre el escenario. Aunque, la mayor parte de la función, los diálogos se mantienen entre dos, con la mediadora como hilo conductor. Marta es una abogada que prepara el encuentro entre Aitor y Estibaliz, entrevistándolos varias veces por separado para que desnuden sus sentimientos antes del momento en el que se tengan que mirar a los ojos.
La obra, representada recientemente en el Teatro de la Abadía de Madrid, es la segunda parte de una trilogía que narra el después de los años de plomo del terrorismo en el País Vasco. Precedida por Proyecto 43-2 y sucedida por Viaje al fin de la noche, La mirada del otro deja varias frases a evocar, tanto por parte del terrorista arrepentido como por la de la hija de su víctima.
«Recuerdo que un día me desperté pensando: Tú no eres un héroe revolucionario. Tú eres un asesino”, se reprocha Aitor. La de Estibaliz es una pregunta: «¿Me puedes explicar cómo alguien llega a hacer lo que tú hiciste?”. Aunque quizá las palabras más importantes son las que la mujer siempre recuerda de su aita: «Las cosas se arreglan hablando”.


