‘La mirada del otro’ o la palabra como solución a los conflictos

Estibaliz quedó huérfana de padre con 19 años. Aitor mató a un hombre cuando tenía 23. Tres lustros más tarde, víctima y victimario se encuentran en la prisión de Nanclares de la Oca, donde él cumple condena por haber ejecutado un asesinato en nombre de la banda terrorista ETA.

La mirada del otro es una idea original de la dramaturga y actriz María San Miguel basada en las conversaciones que mantuvieron presos disidentes de ETA con las familias a las que destrozaron la vida.

Tres intérpretes sobre el escenario. Aunque, la mayor parte de la función, los diálogos se mantienen entre dos, con la mediadora como hilo conductor. Marta es una abogada que prepara el encuentro entre Aitor y Estibaliz, entrevistándolos varias veces por separado para que desnuden sus sentimientos antes del momento en el que se tengan que mirar a los ojos.

La obra, representada recientemente en el Teatro de la Abadía de Madrid, es la segunda parte de una trilogía que narra el después de los años de plomo del terrorismo en el País Vasco. Precedida por Proyecto 43-2 y sucedida por Viaje al fin de la noche, La mirada del otro deja varias frases a evocar, tanto por parte del terrorista arrepentido como por la de la hija de su víctima.

«Recuerdo que un día me desperté pensando: Tú no eres un héroe revolucionario. Tú eres un asesino”, se reprocha Aitor. La de Estibaliz es una pregunta: «¿Me puedes explicar cómo alguien llega a hacer lo que tú hiciste?”. Aunque quizá las palabras más importantes son las que la mujer siempre recuerda de su aita: «Las cosas se arreglan hablando”.

El murciélago del Valencia y el adanismo de los amos del mundo

Mi padre solía ser muy crítico con el intervencionismo de Estados Unidos en otros países a lo largo y ancho del planeta. Tanto que solía referirse a ellos, despectivamente, como los amos del mundo. Recuerdo en particular cómo, cuando la Guerra del Golfo, motejaba al entonces presidente norteamericano, George H. W. Bush, con un ingenioso y divertido apodo: el gendarme del mundo.

No viene a cuento el motivo de la animadversión de mi padre a las frecuentes intromisiones de los estadounidenses en las políticas de otras naciones. Simplemente me he acordado de sus frases al tener noticia esta semana de una rocambolesca denuncia trasatlántica.

La editorial norteamericana DC Comics, propietaria de la licencia de Batman, presentó hace unos días ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea un escrito de protesta contra el Valencia CF por el logo escogido por este club de fútbol para celebrar su centenario: un murciélago que, por lo visto, les recuerda mucho al del superhéroe de su cosecha.

El murciélago es un símbolo de la ciudad de Valencia desde hace siglos y como tal está presente en su escudo. Y también lo está -desde 1921- en el del principal equipo de fútbol de la ciudad, cuya dirección, por supuesto, rechaza la ocurrencia de la editora de Batman.

DC Comics parece haber sufrido un ataque de amos del mundo. Fundada en 1934, a sus responsables no se les ha ocurrido pensar que el Valencia CF es más antiguo -si en la editorial norteamericana tienen comprensión lectora, sabrán que este año el club che cumple su centenario- y que también lo es el murciélago de su emblema. Un buen ejemplo de adanismo: creerse que antes de ellos no había nadie.

 

 

La fuerza de los titulares, autopista para las fake news

La fuerza del periodismo es el lema escogido para la presente temporada de los informativos de RTVE. Es un eslogan acertado, puesto que la buena práctica de este oficio permite arrojar luz sobre lo que ocurre a nuestro alrededor, poner el foco en la noticia y contar lo que está pasando.

Los titulares de prensa son una excelente muestra de esa fuerza del periodismo. Un mensaje escueto que resume una idea más amplia y que se difunde a toda velocidad por las autopistas de la información en busca del mayor número de destinatarios.

El problema llega cuando el titular comunica noticias falsas, esas fake news tan comunes en la era de Internet. O una mentira disfrazada de verdad. O una insinuación de algo que sólo ha ocurrido en la mente de quien escribe la noticia:

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Este titular fue publicado el pasado miércoles 20 por OK Diario, un digital conocido por su particular visión de la realidad. Hace referencia a la renovación por una nueva temporada de la serie El Ministerio del Tiempo, uno de los mayores éxitos de Televisión Española. No obstante, el medio ha optado por retorcer los hechos hasta dar con un mensaje que se amolde más a su línea editorial.

Desde el cambio de Gobierno del pasado junio, buena parte de la prensa conservadora tiene como norma atizar a la nueva dirección de RTVE. Y una de sus dianas más habituales es Rosa María Mateo, administradora provisional de la Corporación.

Ok Diario menciona en el titular al «marido» de Mateo, el actor Miguel Rellán. Con ello, insinúa que esta serie en la que él «trabaja» continuará en antena por su relación con la dirigente de la televisión pública. En resumidas cuentas, el artículo difunde un bulo: que Rosa María Mateo está obrando con nepotismo.

Rellán actuó como secundario en dos capítulos de El Ministerio del Tiempo. La serie lleva 34. Ante estos hechos, sugerir que una producción de gran calidad se renueva por la relación del intérprete con la administradora única de RTVE es una prueba más de la manipulación que ejerce sin escrúpulos OK Diario.

Ha sido Mesala Films, agencia que representa a Miguel Rellán, la que ha desmentido la noticia a través de su cuenta en Twitter. El comunicado hecho público, de recomendable lectura, deja claro que el artista «no tiene ninguna vinculación profesional en estos momentos con la serie».

A día de hoy, OK Diario no ha rectificado su publicación, que continúa visible en su web y en Twitter. En cuanto a esta red social, comprobemos cuántos seguidores tiene el digital y cuántos la agencia de representación de actores. Es una buena vara de medir lo fácil que es difundir noticias falsas y lo difícil que es combatirlas con la verdad. Y, por extensión, un reflejo de la fuerza que tienen los titulares.

 

Corbyn, culpable del Brexit

En el circo que tienen montado en el Reino Unido a cuento del Brexit, su alocada e innecesaria salida de la Unión Europea, hay unos cuantos responsables. Los primeros, los que promovieron de la manera más insensata un referéndum para consultar a los británicos por la permanencia de su país en la UE o el abandono de la misma. En esta categoría entra David Cameron, primer ministro hasta julio de 2016, cuando presentó su dimisión al perder el plebiscito que había convocado. También la facción euroescéptica -o directamente eurófoba- de su partido, el conservador, liderada por el extravagante Boris Johnson. Y, por supuesto, los antieuropeos del United Kingdom Independence Party (UKIP), próximos a la extrema derecha, que durante la campaña y la votación tuvieron al frente al inefable Nigel Farage

El 23 de junio de 2016, los ciudadanos de la isla y sus posesiones de ultramar dijeron, por estrecho margen, no a Europa. Un 51,9% optaron por la papeleta del leave (irse), frente al 48,1% de partidarios del remain (quedarse). Empezaba entonces el espectáculo en el que su país lleva inmerso hasta ahora y hasta quién sabe cuándo. Que se lo digan a la actual premier británica, Theresa May, incapaz de poner orden en la jaula de grillos en la que se ha convertido el Palacio de Westminster

Pero lo peor del Brexit no es sólo la estulticia de quienes siguen apoyando la ruptura con el continente habiendo votado la salida basándose en mentiras. Lo peor también está en el líder del principal partido de la oposición, el laborista, que se instaló en la ambigüedad sobre la permanencia en la UE y ahí sigue con la misma indeterminación: Jeremy Corbyn

El dirigente de este partido de centroizquierda fue durante décadas un férreo opositor a la UE, a la que consideraba «un obstáculo para el socialismo». Aunque afirma que en su día votó remain, su campaña estuvo muy lejos de ser un alegato a favor de la permanencia en las instituciones comunitarias. 

Los conservadores enviaron un mensaje más o menos claro a sus votantes en el referéndum del Brexit. Había representantes que defendían -con tibieza- el vínculo con Europa -Cameron- y otros que se oponían con fiereza -Johnson-. Los militantes y simpatizantes del partido tendrían que elegir en cuál de sus cabezas visibles confiaban más para decidir su voto. 

Sin embargo, Corbyn, con su culpable ambigüedad, envió a sus electores el mensaje más confuso posible: sí a la UE, no a la UE y no sabe/no contesta.

No es descabellado creer que con un líder laborista que hubiera apostado claramente por quedarse en Europa, la votación de julio de 2016 hubiera tenido otro resultado y hubiera ahorrado a su país y a los Estados miembros de la UE este cuento de nunca acabar.   

Contra la desmemoria

Dejar por escrito los hechos para evitar su olvido. O, al menos, tener a mano una herramienta contra la desmemoria. Ese es el fin con el que ha nacido este cuaderno de bitácora: que el viento no se lleve las palabras ni lo vivido.

Los periódicos dan fe pública de lo que ocurre en un país y en el mundo -más bien, de una pequeña, pero importante, parte de lo que sucede-. Cada cual cuenta la actualidad a su manera, lo que queda reflejado en las diferentes portadas.

Ayer se conoció una noticia que será de las principales de la semana en el plano internacional. Radovan Karadzic, quien durante las guerras yugoslavas de los años 90 era el presidente de los serbios de Bosnia, fue condenado a cadena perpetua por su responsabilidad política en la masacre de Srebrenica -la matanza de más de 8.000 varones musulmanes tras la toma de esa ciudad en 1995- y en el sitio de Sarajevo (1992-96), en el que fallecieron unas 12.000 personas.

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Nombres de las víctimas de la masacre de Srebrenica, grabados en el memorial de Potocari (foto: Manuel Vega).

Karadzic ya había sido condenado en 2016 por los mismos hechos, tipificados como genocidio y crímenes de guerra por el Tribunal de La Haya. La sentencia, 40 años de prisión, fue recurrida por el condenado, pero el tiro le ha salido por la culata, visto el fallo hecho público ayer. Ni viviendo una larga vida saldrá de la cárcel.

Sorprende el escaso eco que el endurecimiento de la condena al exlíder serbobosnio ha tenido en las primeras páginas de los medios europeos. En España, sólo El País lo ha destacado, con una foto comentada en su portada.

La imagen muestra el gesto de dolor de una mujer musulmana ante el memorial de Potocari, próximo a Srebrenica, donde se ha dado una sepultura digna a miles de los asesinados por las huestes del general serbobosnio Ratko Mladic aquellas jornadas aciagas de julio del 95. Una matanza por la que Karadzic ha sido condenado como responsable político.

He visitado Srebrenica en dos ocasiones: en 2015, cuando se cumplían 20 años de la masacre, y el pasado verano. Cada 11 de julio se procede al entierro de los restos identificados de hombres asesinados en aquella carnicería, la mayor perpetrada en suelo europeo tras la Segunda Guerra Mundial. Fue ese día del año pasado cuando fotografié a una anciana caminando entre las tumbas, en busca del lugar donde algún ser querido halló su eterno descanso.

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El cementerio de Potocari, última morada de los asesinados en la matanza de Srebrenica (foto: Manuel Vega).